Comentario de texto de Delibes

La vida de Azarías en la Jara

El autor ofrece en este texto detalles sobre el aspecto de Azarías, su ropa, su manera de andar descalzo, su costumbre de rutar. Andaba por el cortijo sin que nadie se ocupara de él. Sus trabajos eran limpiar el coche del señorito, quitar los tapones de las válvulas de los coches de los amigos del señorito, cuidar los perros, sacar los pavos, regar las plantas o desplumar las piezas cazadas. Despreciado por los demás busca el cariño en el búho con el que mantiene una relación especial.
Se trata de un monótono vivir que se repite día tras día y que el autor trata de reflejar con las insistentes repeticiones como “el señorito o la señorita o los amigos del señorito o las amigas de la señorita”, “milana bonita” o “rascaba el entrecejo”. Estas repeticiones junto con la ausencia de punto imprimen ritmo. El autor afirmó que esta supresión se debía a que quería mantener el ritmo en la novela y el uso de puntos lo rompía. Combina perfectamente el discurso continuo sin pausas con la oralidad de los personajes.
El narrador se coloca en una posición cercana a los personajes, en este caso a Azarías, y esta compasión da al libro un tono lírico.
La sintaxis está poco estructurada con predominio de oraciones activas, oraciones coordinadas que otorgan viveza expresiva y muestran el interés por la concatenación de episodios, utilización de que, abundantes proposiciones de gerundio como vigilando y temblando, y, sobre todo, estilo directo.
Hay un elevado número de sustantivos, predominan los concretos como entrecejo y encías. Pero junto a ellos, en muchas ocasiones, se ven sartas de adjetivos como indemne, erguida y desafiante. Los verbos se emplean en imperfecto.
El texto presenta gran densidad textual. Recurre a voces del campo semántico de los animales: búho, milana, gorriones, águilas, cornejas, rateras
Con frecuencia recurre a expresiones afectivas como “no estuviste cobarde”, oración con la que se dirige a la milana.
Su dominio de la lengua se percibe en la variada gama de verbos para introducir el diálogo señalando sutiles matices: ahuecando la voz, buscando el registro más tenebroso, le decía, le decía aterciopelando la voz. En esta última hay una indicación paralingüística, es decir, sobe el aspecto no lingüístico del lenguaje verbal, pues concreta el tono empleado.
Mediante las onomatopeyas del texto, la imitación de los sonidos de los animales y sus frases breves Azarías, el personaje principal del texto, manifiesta su falta de raciocinio. De esta manera se completa la caracterización del personaje que se realiza no solo con las descripciones y la narración de sus actos sino también mediante el habla que emplea. Fragmentos narrativos ágiles, fragmentos descriptivos y vivos diálogos se combinan a lo largo de este capítulo y de toda la obra.