Comentario del poema “Toro”, perteneciente a Perito en lunas

¡A la gloria, a la gloria toreadores!
La hora es de mi luna menos cuarto.
Émulos imprudentes del lagarto,
Magnificáos el lomo de colores.
Por el arco, contra los picadores,
del cuerno, flecha, a dispararme parto.
¡A la gloria, si yo antes no os ancoro,
-golfo de arena-, en mis bigotes de oro!



Estos versos son un encadenamiento ininterrumpido de imágenes en torno a la figura del toro. El toro es uno de los símbolos fundamentales de la poesía de Miguel Hernández, símbolo de vida y de muerte, temas fundamentales de su obra junto al amor. Las metáforas gongorinas surcan el poema de principio a fin, el toro como lagarto en los momentos previos a la corrida y como flecha en la plaza. Y estas metáforas se encuadran mediante dos exclamaciones, la inicial ¡A la gloria, a la gloria toreadores!, y la final ¡A la gloria, si yo antes no os ancoro…! En ellas se observa una llamada a los toreadores mediante una anáfora, que se completa en los últimos versos con una subordinada condicional. Los recursos son abundantes en el texto y junto a las anáforas y metáforas vemos hipérbaton en a dispararme parto.
Llama la atención el uso del pronombre personal de primera persona yo (v.7) y el uso del determinante posesivo mi (v. 2) y mis (v. 8), con los que se expresa el yo lírico, en este caso el toro, que se dirige a los toreros. Los sustantivos empleados son numerosos, luna, lomo, arco, picadores, flecha. Los verbos, aunque escasos, indican acción en parto y ancoro. El único adjetivo empleado es imprudente. Este rasgo es llamativo, teniendo en cuenta que el poema es una descripción del toro, por lo que podría esperarse un uso abundante de adjetivos.
Otro rasgo sorprendente es la voz magnificáos, con la tilde en la sílaba tónica, como licencia del poeta que pretende crear una voz cruce de magnífico y caos. Una creación léxica que se une a la riqueza de voces como émulos, ancoro y a las exquisitas metáforas señaladas.
Junto a la riqueza léxica, la riqueza cromática de los versos Miguel Hernández se aprecia en las expresiones como lomo de colores y bigotes de oro.
Este gongorismo de Miguel Hernández que hemos señalado en la intensidad e las metáforas, el uso de hipérbaton, los recursos literarios abundantes, la riqueza cromática y léxica, se completa con el uso de la octava, estrofa tan característica de Góngora que en este caso encierra acertijos poéticos, adivinanzas líricas donde estalla la sorpresa.